domingo, 16 de abril de 2017

En la cuerda floja


No voy a correr detrás de ti. Y mucho menos huir de ti. Estoy aquí, en el mismo lugar. Tú ya sabes el camino…  




  La que voy a contar a continuación es una historia extraña. Sé que muchos apenas la creerán por su inverosimilitud. Otros pensaran  que fue un mal sueño, pero puedo asegurar que fue  tal  y como la describo. 
 No es un cuento al uso, inventado para entretener a ociosos lectores,  fue real como la vida misma. Me ocurrió a mí  personalmente durante un intervalo de tiempo de unos seis meses aproximadamente. Y créanme, ahora sé que le pudiera pasar a cualquiera  en algún momento triste  de su vida.
  Los hechos ocurrieron aquí, en Madrid,  que era entonces mi lugar de residencia. Bajo mi punto de vista todo fue absolutamente verdadero, al menos,  a mí me lo pareció, incluso soy consciente que después de aquello no volví a ser el mismo, me transformé en otra persona, más sensible tal vez,  pero… también más desconfiado.
  No era la primera vez que veía a aquella  mujer tan extraordinaria, ni la segunda, pero fue a la sospechosa tercera ocasión cuando comencé  a preocuparme seriamente por mi suerte. Aunque  he de empezar por el principio para que el lector no se pierda ni un ápice del encadenamiento de los hechos…
  Aquella primera vez al observarla detenidamente (entre otras particularidades) me impactaron  sus  largos y hermosos cabellos negros; tan negros que destellaban  por doquier  reflejos azulados. Fue si mal no recuerdo en un centro comercial de la Castellana,  cerca de la plaza de Colón. Hará quizás seis  o siete meses.
  Entré en el local con la intención de visitar una exposición de coches antiguos que anunciaban en un gran cartel a la entrada, por cierto, ese mismo día y un poco antes acababa de recibir un gran susto. Al cruzar la enorme avenida por un paso de cebra bien señalizado, un vehículo, apurando su conductor la luz naranja del semáforo que se extinguía, dio un último acelerón  y casi me atropella.  Pero esto es otra historia y que en un principio deseché cualquier conexión con ella… ¡Y con lo que vino después..!
     Iba ése primer día vestida con un pantalón negro muy ajustado, lo que hacía que sus espectaculares curvas fuesen, digamos, bien perceptibles… Su torso, tan sugestivo,  lo cubría solo un jersey de punto fino también negro y tan ceñido que permitía a todo aquel que la miraba imaginar boquiabierto sus insinuantes y enhiestos pechos… ¡Qué duda cabe que era una mujer tremendamente atractiva!
  Además de su pelo  y de su espléndida figura  me impactaron sus enigmáticos y enormes ojos negros, sobre todo,  la mirada intrigante y comprometedora que me dirigió. Llevaba, por cierto,  una gran bolsa publicitaria de una tienda de moda asida de la mano…Sin embargo ese día no le di más importancia que la meramente casual. Otras veces y otras mujeres, por supuesto,  me han cautivado con un atrevido aleteo de pestañas. Algunos piensan, y con razón, que una mirada así basta para enamorarse. No voy a ser yo quien los contradiga.
   Cuando volví a verla… ¿casualidad?...coincidió con otro incidente que padecí. Un dolor inesperado y momentáneo en el pecho,  no demasiado fuerte que pasó pronto y me asusté, pero no le di más importancia. Ésta segunda vez había ocurrido un sábado por la noche, un par de meses después  y en una antigua sala de cine de la Gran Vía. Al salir de ella, distraído  y  comentando el pequeño percance, y la película con mi acompañante, tropiezo con una mujer, alzo la vista y  la contemplo… ¡Tan de cerca!… ¡Era ella….! Los mismos hermosos cabellos, los mismos ojos negros y, la misma nariz afilada, perfecta…. Nos miramos y puedo jurar que ambos nos reconocimos. Creí ver   en su mirada un guiño de complicidad que no supe cómo calificarlo. He de reconocer que desde aquella primera vez  no la olvidé y os aseguro que  no era para menos.
 Llevaba esa noche un liviano y vaporoso  vestido oscuro de verano con un amplio y generoso escote. Contrastaba, por cierto, con su piel extremadamente blanca,  a pesar de lo avanzado de la primavera. Todo hacía de ella una mujer increíblemente  bella y sugerente, pero enigmática y misteriosa a la vez. 
 A partir de ese segundo día anidó en mi corazón un  cierto temor,  desconocido hasta entonces. Algo oculto y  extraño emanaba de su figura, tenebroso quizás, pero que a mí me cautivaba. Ésta vez no iba sola, le acompañaba un hombre  joven, de unos cuarenta años, y bien vestido; podría pasar por un alto y ajetreado ejecutivo de cualquier multinacional. Me impresionó la lividez de su cara  y lo ausente de su semblante. Lo llevaba ella sujeto por el brazo, y él, parecía seguirla de manera inevitable. No le dije nada, aunque no por falta de ganas.
   No mucho después volví a verla por última vez ¡Y juro por dios que me dio un vuelco el corazón al reconocerla!...Fue en un  restaurante del centro donde últimamente suelo cenar. Estaba sentada sola en una mesa, frente a la mía y  con el mismo aspecto de siempre, majestuosa y lúgubre. 
 Sus ojos enseguida buscaron los míos. Y con la intensidad de su mirada parecía sugerirme  que me acercara, que fuera hacia ella…. ¡Que me estaba esperando…!. Temeroso me resistí por unos instantes, a pesar de que algo irreprimible me empujaba hacia ella. 
  Había terminado de cenar y también estaba solo. Pagué la cuenta y di rienda suelta a mis impulsos más primarios… Me acerqué con mucho recelo con la intención de hablar con ella; me apasionaba aquella mujer,  también la temía, y aun no sabía  por qué… 
     Cuando quise llegar a donde estaba, el camarero me llamó la atención  advirtiéndome del olvido de mi chaqueta colgada en la silla de mi mesa  donde había estado cenando. Di la vuelta unos segundos para recogerla, y con la chaqueta ya en la mano, al volver otra vez hacia a ella, de repente.. ¡Ya no estaba!... ¡Había desaparecido!... ¡Su mesa estaba vacía!... 
 Contrariado,  le pregunté al mismo camarero que si había visto salir a la hermosa mujer que hacía un rato ocupaba aquella mesa.  Con estupor le oí decir…
   -Señor, aquí no ha estado nadie. Ésta mesa está reservada todas las noches, desde hace unas semanas…La reserva una mujer que nunca se ha presentado. Eso sí, inexplicablemente antes del cierre aparece un cheque con el importe de la cena encima de la mesa.
    Salí del local aturdido por el impacto del incidente, y haciéndome mil preguntas acerca de mi salud mental. Era ya noche cerrada  y apenas había nadie por la calle.
  Caminaba hacia el aparcamiento en busca de mi auto, cuando... ¡¡De pronto, recibí un fuerte golpe en la cabeza que me hizo caer  y rodar por el asfalto….!! Perdí el conocimiento,  no volví a sentir nada más… hasta que... 
   ...Más tarde, en el hospital a donde me llevaron  y en la cama donde convalecía de la herida superficial que me hizo un atracador ésa pasada noche, lo supe…. Un gran infortunio me cortejaba. Una fatalidad rondaba mis pasos.  ¡¡Ésa mujer, bella y seductora, pero diabólica era… LA MUERTE.!!
  Cada vez que me encontraba con ella algo grave me iba a suceder… ¿Premonición?... ¿Mal presagio? 
 De momento prevaleció mi buena estrella. Fueron tres veces…tres,  las que tropecé de alguna manera con ella, y en todas bordeé peligrosamente el vacío más absoluto. No obstante,  puedo contar esta increíble historia  con cierta serenidad, pues salí ileso de todos sus encuentros. 
  Soy consciente de mi fragilidad, pero me produce cierta quietud el hecho de… ¡¡Haber pasado ya mucho tiempo sin saber nada de ella!!
  Aun así… realmente... no saber… ¿De quién?...


                                Joaquín Yerga
                                   08/11/2013

jueves, 16 de febrero de 2017

Donde habite el olvido

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul
¡Qué es poesía!, Y tú me lo preguntas?
Poesía…eres tú.
  (Bécquer) 


 Entre mis libros de cabecera uno de los que más aprecio le tengo, y  que guardo como oro en paño, es de poesía. No es demasiado voluminoso,  anda ya un poco ajado el pobre y con las tapas desgastadas por el tute que le doy. Recurro a él de vez en cuando, sobre todo, cuando mi estado anímico no es excelente. Cosa que sucede según épocas y circunstancias, como a cualquiera.
 El librito de mis desvelos lleva el enunciado...Tesoros de la poesía  en lengua castellana,  y digo recurro a é, .porque me sirve de bálsamo emocional para tiempos atribulados.
 El tomo en cuestión recoge una recopilación de las mejores poseías en castellano. Las mejores  para su autor por supuesto, pero he de advertir que éste era, ni más ni menos, que  Rafael Alberti, que algo de poesía sabía.
 Como es obvio yo para la poesía soy un profano total, y más en su versión más lírica. Creo que  hay que nacer con ese don tan especial que entre otras cualidades te permite tener la sensibilidad a flor de piel para entender el entorno, y saber expresarlo después en medidos y complejos versos.
 Escribir en verso es un modo solo apto para maestros de las letras. Solo las personas verdaderamente sensibles, capaces de percibir  lo más sublime de todo lo que le rodea, son poetas. Si además poseen un vocabulario prolífico  y tienen después la capacidad de expresarlo de manera inteligible, entonces, y solo entonces  pueden ser  auténticos poetas.
Según mi punto de vista, (que será común)  buscar la frase con encanto que posea todo el sentido, aunque sea figurado, y dentro de las reglas del  obligado metraje poético,  es tarea de genios.
 Lo mío con la escritura es más prosaico, en definitiva más fácil. Escribir algún  corto relato o malos artículos sobre política está al alcance de cualquiera. Solo hace falta un poco de conocimientos generales, y echar mano de la tabla de sinónimos para no repetir adjetivos. Sin embargo, componer poesías es tarea casi-divina, tan solo al alcance de unos cuantos afortunados.
 No obstante una cosa es escribir poesía y otra muy distinta  admirar y gozar con la poesía que han creado otros, máxime, si estos han sido los grandes poetas ya consolidados de nuestra extensa  literatura.
 Estoy seguro que a mucha gente le conmueve un bonito y turbador poema. Desde siempre ha sido  ésta la manera más directa y emotiva de entrar en el corazón de las personas. Para describir un bucólico paisaje, o  una historia de desamor,  nada mejor que contarlo en versos.
 Pretendo  hoy, en este breve artículo, hacer mención de algunas de las mejores  y más sublimes  poesías  de nuestra lengua. Sé que no hay espacio suficiente en este par de folios  para detallar los versos completos, pero sí algunos pequeños trazos de ellos.
 Ya hice en otra ocasión una primera parte de nuestras mejores poesías. La expuse por orden cronológico. Ahora, en esta segunda parte,  retomo el mismo orden, y doy comienzo justo en donde terminé la anterior, en Antonio Machado, pero antes unas pinceladas de nuestros clásicos…

Recuerde el alma dormida,               
avive el seso y despierte,                 
contemplando,                                  
cómo se pasa la vida,                       
cómo se viene la muerte,                 
tan callando;                                      
cuán presto se va el placer,
cómo después de acordado                   
da dolor;                                                 
cómo a nuestro parecer                         
cualquier tiempo pasado fue mejor.     
(Jorge Manrique)   

¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido
y  la escondida
senda por donde se han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
(Fray Luis de León)  

En una noche oscura
con ansias en amores inflamada
¡Oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada
(S.Juan de la Cruz)

Madre yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado
pues de puro enamorado
anda continúo amarillo,
qué pues doblón o sencillo
hace todo cuando quiero,
poderoso caballero
es don dinero

Son sus padres principales,
y es de nobles descendiente,
porque en las venas de oriente
todas las sangres son reales,
y pues es quien hace iguales
al rico y al pordiosero
poderoso caballero
es don dinero

no pierde su calidad
pero pues da autoridad,
Al gañan y al jornalero
poderoso caballero
es don dinero.
(Quevedo)

Ándeme yo caliente
y ríase la gente

traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequilla y pan tierno,
y las mañanas de invierno,
naranjadas y aguardiente,
y ríase la gente.

cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del rey que rabió me cuente
y ríase la gente
(Gongora)

                              
                                                              
Mientras haya unos ojos que reflejen 
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;
mientras sentirse  puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa
¡habrá poesía!
(Bécquer)



  Antonio  Machado…tal vez nuestro más importante poeta… murió joven,  en el exilio, como tantos otros españoles represaliados  por nuestra inquina, o  supina  ignorancia. Ahí dejo un esbozo de otro verso en el  que, ya  dejaba entrever lo  que sucedería después…

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero  mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

O esta otra…

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de  alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja  y tahúr, zaragatera y triste;
esa  España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo  parto de varones,
amantes de sagradas tradiciones.

 Si cambiamos la devoción a Frascuelo y María, y lo sustituimos por la también devoción  que sienten muchos por  extravagancias como  Sálvame… o… Gran Hermano… ¿En qué hemos cambiado?  
 Tenemos también a otro estupendo poeta y escritor, contemporáneo de Machado…  Juan Ramón  Jiménez  autor también del conocidísimo libro…Platero y yo.
   De éste magnífico poeta  onubense está siendo ahora su obra revisada, y… su talento reconocido como se merece.
Ahí  va un par de versos suyos…

…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y  se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Se morirán aquellos que me amaron;
y  el pueblo se hará nuevo cada año;
y  en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostálgico.

 Pasando de puntillas por falta de espacio, que no de ganas, por Pedro Salinas… Cesar Vallejo… Jorge Guillen,  o  Gerardo Diego…. extraigo de este último la siguiente  muestra breve… del poema  El Ciprés de Silos

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con su lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanando a sí mismo en loco empeño.

 Llegamos a otro de los más  grandes…  Federico García Lorca…. qué decir que no sepamos todos de Federico… además de buen dramaturgo y escritor… uno de nuestros mejores poetas.
  Asesinado en mitad de nuestra lamentable guerra civil,  y…  es que arrastramos una historia reciente, para olvidar.
De la magna obra de este autor,  señalo solo una pequeña muestra de…Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías.

¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas,
buscaba el amanecer
y  el amanecer no era.
Buscaba su hermoso cuerpo
y  encontró su sangre abierta.

 Otros poetas, también de la misma generación que Federico, y… que no debo dejar al menos de mencionar  son…Vicente Aleixandre… Dámaso Alonso…o… Borges…aunque  este último es más  conocido por su prosa. 
  Del extraordinario, y…atormentado Luis Cernuda… destaco estos dos versos…

Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo solo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

 Y… ¿qué decimos de gaditano… Rafael Alberti?...  insigne poeta y diputado a cortes por el partido comunista a la vuelta del exilio.

Se equivocó la paloma, se equivocaba
por ir al norte fue al sur, creyó que el trigo era agua
se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo, que la noche la mañana,
se equivocaba.

 Y…  ¿del chileno Pablo Neruda? … actualmente en revisión su muerte por sospecha de haber sido asesinado por orden de Pinochet.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: La noche está estrellada
y  tiritan, azules, los astros, a lo lejos.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche,
ella me quiso, a veces yo también la quería.

Y  ¿Altolaguirre?... o… ¿Luis Rosales? …intimo amigo de Federico… o ¿Gil de Biedma?, ya contemporáneo nuestro y… hasta llegar a otro de los genios,  Miguel Hernández,  y su…Elegía a Ramón Sije

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento
No hay extensión más grande que mi herida,
Lloro mi desventura y sus conjuntos
y  siento más tu muerte que mi vida
No perdono a la muere enamorada
no perdono a la vida desatenta
no perdono a la tierra ni a la nada
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
quiero escarbar la tierra con los dientes
y desamordazarte  y regresarte.

 También, y como tantos otros,  murió Miguel Hernández prematuramente por sus ideas políticas. Consumido por la pulmonía y la tuberculosis en una cárcel alicantina.
 Del pequeño resumen  que he hecho en este artículo he procurado no olvidar a los más importantes, aunque hay muchísimos más que por falta de espacio ha sido imposible hacer mención siquiera de ellos.
 La poesía es un arte tan elevado que suscita multitud de pasiones, además de… deleite, melancolía, romanticismo, nostalgia… o  seducción.
  Dicho queda...
                                                     Joaquín Yerga  
                                                         08/01/2016




miércoles, 15 de febrero de 2017

Un viaje a Andorra

Los turistas no saben dónde han estado. Los viajeros no saben hacia donde van.
(Paul Theroux)

 Cuando me dijeron el destino y la intención  del viaje no lo dudé un instante.  Sobre todo,  al saber  que iban  los amigos de siempre. El destino era Andorra… el objetivo   simplemente confraternizar  con ellos y  pasar unos  días de vacaciones allí.
 Andorra es una froncia (con perdón)  de país,  encajonado entre Cataluña  y Francia. Como esta justo en medio de los Pirineos todo  es  montaña,  salpicada  aquí y allá con unos  cuantos vallecitos  estrechos  y  sombríos.
 Para el que no lo sepa Andorra es un país  independiente  ya  desde la Edad Media. Incomprensiblemente pero a fuerza de magras  dosis de inteligencia y buenas gestiones diplomáticas se ha mantenido así durante siglos,  a pesar de estar emparedado entre dos gigantes, Francia y España (bueno, realmente  un gigante y un canijo).
 Simbólicamente,  que no  de manera efectiva, los mandatarios de este pequeño país son: el presidente de Francia y el obispo de la Seu de Urgell (el pueblo de Lérida más grande de la zona y  sede episcopal).
Andorra es el único país del mundo que tiene como idioma oficial único el catalán (Cataluña aun no es independiente, ni deseo que lo sea). Tiene tan solo unos 80.000 habitantes (a pesar de la guerra que da)  es decir,  menos que S.S. de los Reyes, el pueblo  que me vio… madurar.
Políticamente está dividido en cinco condados  siendo el más importante el que acoge a  la capital Andorra La Vella. Yo le pondría un apelativo más apropiado, Andorra la Resultona, pues lo de Vella me parece excesivo.
Paseando por esta pequeña ciudad (30.000 ha.) se puede apreciar el alto nivel económico de sus habitantes. También el sector productivo  principal  del que  echan mano, el comercio y los bajos impuestos. Estos apetitosos  tributos es una atracción muy golosa para grandes capitales de otros lares que los depositan aquí,  en infinidad de sus solventes  bancos, sino,  preguntemos a la boyante  familia  Pujol.
 Escogimos una buena fecha para el viajecito en cuestión, pues el puente de primeros de mayo suele hacer buen tiempo. Pero las circunstancias climatológicas adversas que padecimos después  no  se ajustaron  a las previsiones que vaticinamos. Y eso que la primavera había recorrido  ya la mitad de su esplendoroso  camino.
 A priori, y como era de esperar, estábamos razonablemente ilusionados con  la excursión. Teníamos por delante  un largo  y provechoso  viaje. Y, a buen seguro que buen uso hicimos de él.
El autobús, moderno y majestuoso, nos recogió en el lugar indicado y a la hora esperada. Nadie faltó a la cita. Algunos, por cierto,  escandalosamente  pertrechados de maletas  repletas y  bolsos atestados con sus diferentes pertenencias. Más propio, sin duda de prolongadas estancias, pero no seré yo el que sugiera a nadie cuántos metros cúbicos de equipaje debe arrastrar.
 Viajar largas distancias en autobús es,  para el que  haga  tiempo que no lo practique,  pesado. Las últimas normas de circulación que les imponen,  y que se deben respetar escrupulosamente,   los hacen lentísimos. Bien es cierto que cuando ocurren accidentes  con muchas víctimas  todos  nos enervamos  y exigimos responsabilidades.
Diez horas de ida por otras tantas de vuelta (aunque adelante acontecimientos)  tuvieron la culpa de ir y volver sanos y salvos.
 Todo estaba muy bien programado. Es éste  un tipo de excursiones muy baratas  que suelen utilizar a menudo  gente mayor, gran parte de ellas jubiladas. Imagino que para el precio que se paga  y el servicio razonable que se recibe  debe al  menos cubrirse gran parte de las plazas ofertadas. El nuestro iba a tope.
Al  despabilar  el alba, después de la primera noche  en el hotel convenido, nos llevamos una sorpresa mayúscula,  una gran nevada cubría  tejados,  calzada  y aceras… nos temimos lo peor. Por fortuna  levantó  amable el día y pudimos proseguir con nuestra visita.
 Durante la desapacible mañana del día siguiente nos hicieron subir al punto de carretera  más alto del país, el puerto de Envalira; evaluado también como  el de más altitud de todo el Pirineo. Ni que decir tiene que desde ésa altura las vistas así como el paisaje eran impresionantes. Quizás  éste panorama visual junto a  las dificultades de la subida fue lo más espectacular de la expedición.
 En  el  viaje  de vuelta, ya metidos en España,  hicimos parada y fonda en el pueblo  del obispo,  la Seo de Urgell, enclavado en la que, pudiéramos decir  la Cataluña profunda. Y a fe mía que lo es. Pisar  hoy en día  esta región es (para disgusto mío) como entrar en otro país. Todo rotulado en su idioma tribal, sin traducción... y sin anestesia para buscarse uno la vida allí.
 Afortunadamente divisamos un establecimiento entendible  que resultó  ser propiedad de una colombiana, casada  por cierto,  con un gitano  (sorpresa nos da la vida). Sin ir más lejos, y sin ánimo ni ganas de seguir buscando acomodo,  ahí dispusimos  nuestra holganza, y ahí dilapidamos  gustosamente  nuestros caudales.  A cambio,  eso sí,  de buenas cervezas y mejores viandas.
 Visto lo visto, y con la mano en el pecho... ir pa ná es tontería. Salvo que se tenga una buena cantidad de posibles, ¡ah!, y cierta animadversión al Sr. Montoro; el resto se puede ver en la provincia de Huesca.
Dicho queda…
                                                  Joaquín Yerga

                                                   06/05/2016


sábado, 11 de febrero de 2017

El padre de la patria, y algo más.

El valor es tener miedo a la muerte, y ensillar de todos modos.
(John Wayne)


  Ando leyendo estos días, aunque a ratos y cuando el tiempo libre y las ganas se confabulan, un librito de suculentas anécdotas de la historia que  han pasado desapercibidas para el gran público pero que pudieron cambiar el signo y el devenir  de nuestras vidas. En una de ellas (he de confesar que me priva esas confidencias) escribe el autor sobre  Abraham  Lincoln.   
 Lincoln nació en el estado de Kentucky, pero se trasladó  muy joven con su familia a Illinois.  Y  allí precisamente, en su capital,  Springfield,  está su  venerada tumba.
 De Lincoln habría que utilizar  toneladas de papel para escribir sobre  su vida o enumerar sus míticas frases. De él,  nos dice el autor del libro que fue  un racista,  a pesar de haber pasado a la historia como el gran político que abolió la esclavitud. También nos cuenta   las causas reales que lo indujeron  a  acabar con esa ignominia, que no  fueron otras  que  motivos estratégicos durante la guerra.
   Según fuentes bien documentadas y fiables, Abraham Lincoln era homosexual,  o cuanto menos bisexual. Son estos, por supuesto,  secretillos no punibles, que cada cual haga de su capa un sayo.  Lo cuento solo  a modo de chismorreo para regusto de  morbosos  que haberlos haylos. Él se casó y  tuvo hijos pero  se le cuentan al menos  media docena de amantes, de pelo en pecho.
 Al igual que Lincoln, --y por enhebrarlo con la siguiente historia-- también cambiaron de ciudad  y de estado la familia de Cynthia  Ann Parker,  en éste caso en sentido inverso; se mudaron  de Illinois a Texas. 
 Texas, ese inmenso estado del sur de los Estados Unidos era en esa época de 1836,  un hervidero  de conflictos entre México  --había pertenecido poco antes a este país-- los indios comanches  y los colonos yanquis.
 La familia de esta chica, de origen inglés,  se instaló en un pequeño rancho aislado  en la zona occidental del estado,  es decir,   donde los indios aun campaban por sus respetos. En una algarada de estos, asaltaron la pequeña granja  y casi liquidaron a toda la familia. Les arrancaron las cabelleras a todos;  a los hombres además  los testículos… ése era su ceremonial  de guerra.
 A la mayor de la familia, la abuela,  la empalaron con lanzas en el suelo y la violaron repetidas veces. Al menor, un bebé de apenas unos meses directamente lo degollaron. Era habitual en ellos deshacerse  de los más pequeños.  Tan solo,  y como mal menor,  a los adolescentes lo raptaban y los integraban posteriormente en su tribu. Por  no seguir detallando  las crueldades que solían hacer estos...angelitos,  termino contando que al resto de las mujeres las violaron hasta la extenuación para acabar asesinándolas. Solo se libró y por ser adolescente  Cynthia… tenía nueve años.
 A  Cynthia  se la llevaron  y la hicieron casar con uno de los jefes de la tribu. Pasado el tiempo olvidó su idioma y acabó siendo una mujer india más; tan solo la delataban sus hermosos ojos  azules. Curiosamente parió ésta  el  que fue,  el último jefe de esa tribu de comanches.
  Un día un grupo de buhoneros que trapicheaba con los indios se fijó en sus bonitos ojos  claros y difundió la noticia  entre los colonos. Un tío  suyo,  James Parker, se propuso por todos los medios rescatarla y  la buscó  incansablemente durante diez largos años.
James  logró encontrarla y con ayuda de los soldados  yanquis rescatarla. Evidentemente,  y para desesperación de éste, ella  no quiso nunca dejar de ser una india más. Intentaron por todos los medios que volviera a la civilización de su infancia, pero  puso tanto ardor en impedirlo que incluso se declaró en huelga de hambre. Éste fue el medio que utilizó para morir. Lo hizo de inanición a la edad de 42 años.
 Cuando llegué a este capítulo del libro enseguida me vino a la mente un par de historias parecidas que  ya había visto y conocía de sobra. La que más se ajustaba a este guion tan triste  es sin duda alguna la película…Centauros del desierto.
 Es ésta una de las mejores películas de todos los tiempos,  a pesar de ser del género Western. Para algunos es el mejor  de la historia, sin embargo yo lo compartiría con  Solo ante el peligro. Curiosamente estos días ha cumplido sesenta años que se rodó aquella.
 El director de esta insuperable cinta fue uno  de los  mejores de todas las épocas,  John Ford,  (el del parche en el ojo)  padre de películas de la talla de… La diligencia, El Delator, Qué verde era mi valle, Las uvas de la ira, Mogambo, El Hombre tranquilo,  o El hombre que mató a Líberty  Valance, esta última  otra joya del mismo género.
 El actor favorito de este director, y que trabajó en la mayor parte de sus películas fue el mítico John Wayne.  Ni que decir tiene que con John Ford  acertó la academia de Hollywood  al concederle ésta unos cuantos Óscars  por diferentes especialidades.
 Quedé sorprendido cuando leí que  John Ford había escogido esta tremenda historia que aconteció de verdad entre Texas y Arizona para basar en ella el guion de esta hermosa película. Está rodada en escenarios  espectaculares y reales y contiene escenas  de tal crudeza  que son  dignas de figurar en los anales del cine. Por terminar de redondearla, la música es del gran Max Steiner  --el más famoso compositor de Hollywood-- e intervienen unos secundarios de lujo, entre ellos la malograda Natalie Wood, que hace le papel de Cynthia.
 Si alguien de los que  pierden el tiempo  miserablemente con este aburrido artículo  no ha visto algunas de las películas que cito, que la vean si tienen la oportunidad,  y así lo recuperan --el tiempo--… con algo digno.
  Dicho queda…
                                                                              Joaquín  Yerga
                                                                                  08/04/2016



En la cuerda floja

No voy a correr detrás de ti. Y mucho menos huir de ti. Estoy aquí, en el mismo lugar. Tú ya sabes el camino…      La que vo...