sábado, 11 de febrero de 2017

El padre de la patria, y algo más.

El valor es tener miedo a la muerte, y ensillar de todos modos.
(John Wayne)


  Ando leyendo estos días, aunque a ratos y cuando el tiempo libre y las ganas se confabulan, un librito de suculentas anécdotas de la historia que  han pasado desapercibidas para el gran público pero que pudieron cambiar el signo y el devenir  de nuestras vidas. En una de ellas (he de confesar que me priva esas confidencias) escribe el autor sobre  Abraham  Lincoln.   
 Lincoln nació en el estado de Kentucky, pero se trasladó  muy joven con su familia a Illinois.  Y  allí precisamente, en su capital,  Springfield,  está su  venerada tumba.
 De Lincoln habría que utilizar  toneladas de papel para escribir sobre  su vida o enumerar sus míticas frases. De él,  nos dice el autor del libro que fue  un racista,  a pesar de haber pasado a la historia como el gran político que abolió la esclavitud. También nos cuenta   las causas reales que lo indujeron  a  acabar con esa ignominia, que no  fueron otras  que  motivos estratégicos durante la guerra.
   Según fuentes bien documentadas y fiables, Abraham Lincoln era homosexual,  o cuanto menos bisexual. Son estos, por supuesto,  secretillos no punibles, que cada cual haga de su capa un sayo.  Lo cuento solo  a modo de chismorreo para regusto de  morbosos  que haberlos haylos. Él se casó y  tuvo hijos pero  se le cuentan al menos  media docena de amantes, de pelo en pecho.
 Al igual que Lincoln, --y por enhebrarlo con la siguiente historia-- también cambiaron de ciudad  y de estado la familia de Cynthia  Ann Parker,  en éste caso en sentido inverso; se mudaron  de Illinois a Texas. 
 Texas, ese inmenso estado del sur de los Estados Unidos era en esa época de 1836,  un hervidero  de conflictos entre México  --había pertenecido poco antes a este país-- los indios comanches  y los colonos yanquis.
 La familia de esta chica, de origen inglés,  se instaló en un pequeño rancho aislado  en la zona occidental del estado,  es decir,   donde los indios aun campaban por sus respetos. En una algarada de estos, asaltaron la pequeña granja  y casi liquidaron a toda la familia. Les arrancaron las cabelleras a todos;  a los hombres además  los testículos… ése era su ceremonial  de guerra.
 A la mayor de la familia, la abuela,  la empalaron con lanzas en el suelo y la violaron repetidas veces. Al menor, un bebé de apenas unos meses directamente lo degollaron. Era habitual en ellos deshacerse  de los más pequeños.  Tan solo,  y como mal menor,  a los adolescentes lo raptaban y los integraban posteriormente en su tribu. Por  no seguir detallando  las crueldades que solían hacer estos...angelitos,  termino contando que al resto de las mujeres las violaron hasta la extenuación para acabar asesinándolas. Solo se libró y por ser adolescente  Cynthia… tenía nueve años.
 A  Cynthia  se la llevaron  y la hicieron casar con uno de los jefes de la tribu. Pasado el tiempo olvidó su idioma y acabó siendo una mujer india más; tan solo la delataban sus hermosos ojos  azules. Curiosamente parió ésta  el  que fue,  el último jefe de esa tribu de comanches.
  Un día un grupo de buhoneros que trapicheaba con los indios se fijó en sus bonitos ojos  claros y difundió la noticia  entre los colonos. Un tío  suyo,  James Parker, se propuso por todos los medios rescatarla y  la buscó  incansablemente durante diez largos años.
James  logró encontrarla y con ayuda de los soldados  yanquis rescatarla. Evidentemente,  y para desesperación de éste, ella  no quiso nunca dejar de ser una india más. Intentaron por todos los medios que volviera a la civilización de su infancia, pero  puso tanto ardor en impedirlo que incluso se declaró en huelga de hambre. Éste fue el medio que utilizó para morir. Lo hizo de inanición a la edad de 42 años.
 Cuando llegué a este capítulo del libro enseguida me vino a la mente un par de historias parecidas que  ya había visto y conocía de sobra. La que más se ajustaba a este guion tan triste  es sin duda alguna la película…Centauros del desierto.
 Es ésta una de las mejores películas de todos los tiempos,  a pesar de ser del género Western. Para algunos es el mejor  de la historia, sin embargo yo lo compartiría con  Solo ante el peligro. Curiosamente estos días ha cumplido sesenta años que se rodó aquella.
 El director de esta insuperable cinta fue uno  de los  mejores de todas las épocas,  John Ford,  (el del parche en el ojo)  padre de películas de la talla de… La diligencia, El Delator, Qué verde era mi valle, Las uvas de la ira, Mogambo, El Hombre tranquilo,  o El hombre que mató a Líberty  Valance, esta última  otra joya del mismo género.
 El actor favorito de este director, y que trabajó en la mayor parte de sus películas fue el mítico John Wayne.  Ni que decir tiene que con John Ford  acertó la academia de Hollywood  al concederle ésta unos cuantos Óscars  por diferentes especialidades.
 Quedé sorprendido cuando leí que  John Ford había escogido esta tremenda historia que aconteció de verdad entre Texas y Arizona para basar en ella el guion de esta hermosa película. Está rodada en escenarios  espectaculares y reales y contiene escenas  de tal crudeza  que son  dignas de figurar en los anales del cine. Por terminar de redondearla, la música es del gran Max Steiner  --el más famoso compositor de Hollywood-- e intervienen unos secundarios de lujo, entre ellos la malograda Natalie Wood, que hace le papel de Cynthia.
 Si alguien de los que  pierden el tiempo  miserablemente con este aburrido artículo  no ha visto algunas de las películas que cito, que la vean si tienen la oportunidad,  y así lo recuperan --el tiempo--… con algo digno.
  Dicho queda…
                                                                              Joaquín  Yerga
                                                                                  08/04/2016



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